jueves, 25 de julio de 2013

Rumiaciones

Seguro que te ha pasado o te pasa que no puedes dejar de darle vueltas a algo en tu cabeza.

Puede que exista un problema en tu relación de pareja; o a lo mejor has cometido un error que no puedes perdonarte; tal vez has sufrido un trato despreciativo por parte de un compañero de trabajo o de algún amigo.

Sea cual sea el origen, aparece en tu mente sin llamar a la puerta y no dejas de darle vueltas sin ser capaz de llegar a ninguna solución.

Quieres dejar de pensar en ello, pero al mismo tiempo necesitas seguir volviendo al tema una y otra vez.

Te sientes mal, porque cada vez que estos pensamientos aparecen en tu mente traen consigo un aluvión de emociones desagradables.

Pues a todo esto los psicólogos le llaman rumiaciones.

Pero, ¿por qué te pasa esto? Lo que sucede es que no has podido procesar la experiencia, no le has dado sentido y no has podido integrarla en tu sistema.

Al igual que cuando comes necesitas digerir el alimento y convertirlo en algo que puedas integrar en ti, eliminando después lo innecesario, algo similar sucede con las experiencias que vives: debes “digerirlas” y asimilarlas para quedarte con lo que te sirve y librarte de lo que no te sirve.

Cuando no logras “digerir” una experiencia no es raro que se te indigeste y acabes con una especie de vómito mental. Es decir, las rumiaciones.

Pero tranquilo, que como casi todo en esta vida, las rumiaciones también tienen arreglo:

Para poder librarnos de este nocivo hábito debemos ser conscientes de que somos amos de nuestros pensamientos, lo que no significa que nuestros pensamientos sean siempre acertados. A veces, nos equivocamos.

Lo primero es ser observadores de nuestro propio cuerpo y preguntarnos: ¿es real este pensamiento? ¿me aporta algo productivo este pensamiento? ¿realmente darle vueltas me ayuda en algo?

Si no te ayudan en nada, mándalos a tomar viento fresco y deja de pensar en ellos. Puedes incluso decir en voz alta: ¡ALTO! o pensar en esa palabra y en el resto de pensamientos evadiéndose, haciéndose cada vez más pequeñitos y lejanos.

Dejando de tener valor. Dejando de atormentarte.

Gracias a http://motivacion.about.com


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